domingo, 1 de noviembre de 2015

Día 45: Minuto 80

Foto: Telegraph
Se acabó. Pasaron los 48 partidos. Volando, a pesar de que el Mundial de Rugby es el mundial que más dura de todos los deportes. Y yo, que en una realidad paralela estaría armando el bolso en mi casa alquilada por Airbnb, tras ver in situ el primer partido de NFL de mi vida (Lions vs. Chiefs en Wembley), sigo acá en Buenos Aires. Siempre a más de 10 mil kilómetros de distancia. Podía haber hecho como Gonzalo Bonadeo, quien solicitó acreditarse después del cierre y lo consiguió. Pero Bonadeo es Bonadeo, y yo, un periodista deportivo anónimo que se gana la vida haciendo otra cosa.


Hay una frase que dice que cuando uno se va de viaje, termina volviendo sin ser el mismo de antes. Admito que, aún sin el pasaje a Inglaterra, siento que soy otro. Antes había dejado un poco (bastante) de lado el periodismo, más allá de los partidos que relaté para WUM Sports. Había empezado a resignar mis sueños. El Mundial me hizo ver que, aún sin vivir de esto (ni para esto), yo no debo rendirme. Y que siempre habrá alguien ahí.

Aún habiendo bastantes lectores (hubo casi 1900 visitas), me gustaría focalizarme en uno solo, que seguramente llore cuando lea esto. En la persona que me haya visto a mí como ingeniero (razón no le faltaba, el ser uno de los mejores promedios en mis épocas de estudiante primario y secundario influía en esto). Pero el deporte (y hablar sobre ello) me apasiona. Y él lo comprendió. Podía estar estudiando a regañadientes esa carrera (de hecho, en un examen de ingreso, me saqué un dos). Pero él ahora es un orgulloso padre de un periodista deportivo, y de un licenciado en comunicación audiovisual. Al punto de pedir un brindis en una mesa familiar porque le encantó un post que escribí.

También quien la acompaña desde hace casi tres décadas influyó mucho. Fue ella la que, así como lo convenció de que lo mío era esto, me convenció de lo mismo, al punto de decidir cambiar (al menos, parcialmente) mi vida. Podré ser exitoso o no. Pero siempre con la certeza de que lo dejé todo.

Siguiendo con el tren de los agradecimientos, también va uno para mi lector más fiel. Siempre aparece para dar un "like", o bien para comentar. Estamos hablando de Lucho Bayo, quien se ganó el odio de mi hermana tras dudar de que fuera ella la ideóloga del post de los churros (a ella y a mi hermano, quien me acompañó en aquel partido contra los Springboks en Vélez, también van mis saludos). También en ese rubro está el "Puma" Fernando Fumagalli, a quién sucedí en la labor de relatar fútbol americano, y otro de los seguidores de este "viaje mental".

Tampoco me quiero olvidar de la gente de Rock and Ball, quien fue la primera en escuchar acerca de mis ganas de irme a Inglaterra a cubrir el Mundial (y que se tuvieron que bancar que lo haga en Argentina y en un blog aparte). Javier García y Federico Lamas fueron ellos. Y también fue mi agradecimiento a Hernán Osse, quien me convenció de desfreezarme tras un año sabático.

Quiero también repasar a todos aquellos que le prestaron atención a al menos una nota (más que nada vía redes sociales, sobremanera mi facebook personal -admito que tomé al blog como un diario íntimo, no por nada la cuenta de twitter fue un fiasco-): Claudio Ramírez, Agustín Fuchs (y eso que era un anti rugby), Lucas Oliva, Julieta Troina, Javier Szczytowicz, Armando Farill, Emanuel Angeletti, Martín Quiñonez, Luis Colman, Sebastián Ludueña, Milagros Pennella, Emiliano Cándido, Rodri Kerikian, Nano Pipino, Alejandro Aguilera, Pablo Aguirre, Federico Aguirre, Martín Comamala, Cristian Barreto, Florencia Icardi, Joaquín Fajardo, Rodrigo Mouriño, Lucas Rivadeneira, Joaquín López Casalá, Tomás Saldutto, Matías Rivero, Alejandro Giordano, y Jordi Carmona.

Por último, aunque difícilmente lo lean, también a Diego Albanese y a Hernán Casciari, quizá los más célebres de ese grupo: uno compartiendo la entrevista que hice hace cuatro años, y el otro retwiteando mi tweet sobre el inconcluso proyecto de los himnos subtitulados (además de ser gran inspiración para quien escribe estas líneas). Y a todos los lectores silenciosos de este espacio, a quienes no puedo nombrar por el simple hecho de no saber quienes son debido a su silencio.

Próximamente habrá más novedades al respecto (más que nada, respecto al libro). Pero por ahora somos testigos del fin de fiesta. Muchas gracias por vivir esta Aventura Mundial. En Argentina, pero como fuese en Inglaterra. Ojalá en cuatro años pueda estar perdido en Tokio. Sin Scarlett Johansson, pero guiado por una pelota ovalada, y por una camiseta albiceleste a bastones horizontales, cuyos portadores buscarán, al igual que un servidor, que sea SU mundial.


0 comentarios:

Publicar un comentario